7 Aconteció después de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo. 8 Y él no quiso, y dijo a la mujer de su amo: He aquí que mi señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene. 9 No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?

Génesis 39:7-9

Uno de los personajes que tuvo mayor influencia en la historia del pueblo de Israel sin duda fue José, el hijo de Jacob y su amada esposa Raquel; José, el favorito de papá y mamá, el soñador, al que sus hermanos motivados por envidia vendieron sin escrúpulos como esclavo a extranjeros.

Sí alguien tuvo excusas para ser un amargado contra Dios fue José, después de todo, él podía argumentar que en sueños Dios le había revelado grandezas y su vida terminó siendo la de un esclavo en Egipto:

¿Ajá, y las grandezas Dios? Mejor me hubieras dejado en el desierto como cualquiera de mis hermanos y estuviera tranquilo.

José pudo pensar eso, pero no fue así, y creo que sé porque…

Obediencia basada en gratitud

“¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?”

Imagino que la esposa de Potifar tuvo que haber sido una mujer muy atractiva, digo por el alto rango que él ostentaba en el gobierno de Egipto de aquellos días; y realmente es increíble pensar que José no haya querido aprovecharse de la situación, digo, estuvieron solos en casa y nadie se pudo haber dado cuenta del asunto…

Así  que, ¿De dónde sacó José fuerzas para no querer pecar, a pesar de lo tentador que pudiera ser ese pecado? Creo que es porque la obediencia de José se basaba en la profunda gratitud que tenía a Dios.

Gratitud, pero ¿De dónde? ¿Por qué un joven vendido como esclavo privado de estar con su familia como José podría estar agradecido con Dios?

Y sí, con seguridad ser agradecido en esas condiciones es difícil, pero listemos algunas cosas que podrían despertar gratitud en el corazón de José:

  • Estaba vivo. Sus hermanos pudieron matarlo, Dios evitó que eso pasara y lo cuido (Génesis 37:26).
  • Podía trabajar. José no estaba impedido ni tampoco era perezoso, de hecho, en todos lados que trabajo le fue muy bien (Génesis 39:1).
  • Veía la gracia de Dios en su vida cada día (Génesis 39:3).
  • Se había ganado la confianza de Potifar (Génesis 39:4).
  • Sabía que podía confiar en de Dios y Sus planes para cumplir lo que Él le había prometido (Génesis 39:5).

Solamente un corazón agradecido con Dios puede disfrutar Su gracia cada día.

Despedida…

Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.

Lamentaciones 3:22-23

Ahora que entendemos mejor cuáles fueron esas pequeñas decisiones que José plantó en su corazón cada día; es que la respuesta que le dio a la esposa de Potifar cobra mayor sentido y fuerza; la gratitud hacia Dios eleva a otro nivel la santidad de un hombre.

Nosotros también podemos aprender de José a ser agradecidos con Dios, te comento que a veces cuando me siento desanimado hago una lista de cosas por agradecer; siempre termino más animado y mejor enfocado…

Entonces entendí que no se trataba de obedecer a Dios por necesidad, sino por gratitud, por amor.

Sabes, de José aprendí que cuidar la pureza es el deseo de un santo y no la obligación de un aburrido.

¡Que Dios te bendiga querido (a) amigo (a)!

Marcos Zúniga

La Obediencia Basada en Gratitud de un tal José

Marcos Zúniga


Discípulo de Jesús | Promotor de Arte Dramático | Investigador Jr. | MBA | Ingeniero en Sistemas Computacionales | Blogger


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