Al final del Pentateuco, ya cuando Moisés estaba a punto de morir, Dios lo llamó por los títulos “hombre de Dios” (Deut. 33:1) y “siervo de Jehová” (Deut. 34:5).

Wow, ¡Que privilegio ese! Que Dios mismo le diga así a un siervo Suyo…

A lo largo de mi vida he podido tener y obtener títulos, los títulos pueden ser temporales o no; por ejemplo antes solían decirme “Joven Marcos” últimamente con la barba y los años me dicen “Señor Zúniga”.

También los títulos pueden ser acreditados por un tercero, por ejemplo, cuando me dicen “Ingeniero” o “Máster” en realidad es porque hay una universidad que lo acredita y se ha pagado un precio de esfuerzo, tiempo y dinero.

Sería ilógico que yo me presente como Ingeniero sin que tuviera el título por parte de una universidad así como también sería inútil tener el título y no ejercer la profesión, es decir que también debe existir un reconocimiento de las personas alrededor.

Con Dios es similar: Lamentablemente el título de “Hombre de Dios” está super devaluado porque han habido muchos que se autodenominan así… Lo cierto es que como me llama Dios es mucho más importante que como me llamo a mi mismo.

Más importante que hablar linduras de Dios es que Dios hable lindo de mí, por eso me impresiona que Dios haya llamado a Moisés como lo llamo antes de morir Su siervo, Su hombre; que buen ejemplo Moisés, quiero ser así cuando sea grande.

El título más grande… y más devaluado

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Marcos Zúniga


Discípulo de Jesús | Blogger @BlogdeCristo | Promotor de Arte Dramático | Jr. Researcher | MBA | Ingeniero en Sistemas Computacionales


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