«Así que la gloria del SEÑOR dejó la entrada del templo y se colocó sobre los querubines.»
Ezequiel 10:18 PDT

La gloria de Dios, Su presencia estuvo todo el tiempo en el templo cuando los sacerdotes y el pueblo hicieron las cosas terribles descritas en Ezequiel capítulo 8.

Ahora mi cuerpo es templo del Espíritu Santo. Dios en persona, ha estado cuando he hecho cosas terribles, así que este pasaje me lleva a preguntarme:

¿Cómo esta mi templo hoy? ¿Está limpio? ¿Qué ajustes debo hacer para que sea así?

Mi templo hoy

Marcos Zúniga


Discípulo de Jesús | Investigador en formación | MBA | Ingeniero en Sistemas Computacionales | Promotor de Arte Dramático | Blogger


Navegación de la entrada


Deja un comentario